Vecina Digital es una empresa de una persona. ¡Pero no es una empresa sin equipo!
Soy ingeniera informática desde hace más de 20 años y desde hace 3 trabajo con inteligencia artificial todos los días. Investigo con ella, programo, pruebo ideas, busco caminos, diseño sistemas, automatizo cosas que no tiene ningún sentido hacer a mano y, muchas veces, llego a lugares a los que sola habría tardado mucho más tiempo en llegar.
Creo que esto merece contarse, porque explica bastante bien cómo puedo hacer lo que hago.
Hasta hace muy poco, sacar adelante determinados proyectos significaba sí o sí reunir a varias personas alrededor de una mesa. Hacía falta alguien para pensar la estrategia, para diseñar, programar, escribir, comunicar, dirigir, planificar... Hoy muchas de esas capacidades pueden reunirse en unas mismas manos si detrás hay una persona que sabe qué quiere hacer con ellas. En Vecina Digital, esas manos son las mías.
Y esto es lo que más me fascina de la inteligencia artificial. Que nos permite llegar mucho más lejos con lo que sabemos hacer, con lo que hemos aprendido durante años y también con esa parte menos fácil de poner en un currículum: la intuición, el gusto, la curiosidad, la obsesión por un detalle que quizá nadie más vea y esa sensación bastante física de saber cuándo algo todavía no está bien.
Pero tener las herramientas no basta.
Podemos pedirle a una inteligencia artificial que haga mil cosas y lo hará muy bien. Pero sin conocer nuestro porqué o nuestro para qué. No conoce tanto a la persona que hay al otro lado, ni sabe cuándo una palabra sobra, cuándo algo es técnicamente perfecto pero en cambio no transmite nada, o cuándo una idea es tan especial que merece la pena seguir tirando del hilo.
Este año creé mi propia editorial
La IA amplifica nuestras capacidades. Lo he vivido de una forma muy clara creando Brilla Books. Hace no mucho, esa idea necesitaba contratar un equipo antes incluso de poder empezar (diseño, producción, desarrollo...) Hoy eso es posible en una empresa de una sola persona, gracias a poder acompañar todo el camino de mis libros desde la primera idea hasta el último detalle, apoyándome en la inteligencia artificial allí donde me ayuda a ampliar mis capacidades.
Y eso, para alguien como yo, se siente como un sueño hecho realidad. Poder acompañar una idea sin tener que partirla en pedazos y repartirla entre departamentos, sino poder cuidarla entera de principio a fin.
Justo eso es Vecina Digital.
Si me cuentas una idea, soy yo quien te escucha. La que hace preguntas, la que conecta con lo que necesitas de verdad, la que busca la manera de hacerlo posible, la que construye, revisa, cambia de opinión, vuelve atrás si hace falta y responde por el resultado.
Un piano no compone una canción porque alguien se siente delante. Una cámara maravillosa no convierte automáticamente una fotografía en algo que te emociona. Un pincel no sabe qué pintar. Hace falta alguien al otro lado.
Y quizás por eso, cuanto más capaz se vuelve la tecnología, más importante me parece todo lo que no puede poner ella: las ideas, el criterio, la sensibilidad y, sobre todo, la capacidad de mirar a otra persona y saber entender qué necesita.
